martes, 20 de enero de 2026

Consejos para mantener la creatividad y la pasión en la vida diaria

 

Hay días en los que la creatividad parece esconderse y la pasión se queda en silencio. No porque ya no estén ahí, sino porque la rutina, las responsabilidades y el cansancio ocupan demasiado espacio. Con el tiempo he aprendido que esto nos pasa a todos, a cualquier edad, y que no es un fracaso: es simplemente una señal de que necesitamos parar un momento y volver a mirarnos con cariño.

He descubierto que la creatividad no aparece cuando la llamamos a gritos, sino cuando le abrimos un pequeño hueco. A veces son solo diez minutos robados al día: escribir sin pensar, coser un rato, ordenar papeles bonitos, cocinar algo distinto o anotar ideas sueltas. No importa el resultado. Importa el gesto. La creatividad se siente más cómoda cuando no le exigimos nada y la dejamos ser.

También ayuda cambiar pequeñas cosas. Variar el camino al pasear, mover un objeto de sitio, poner música diferente o sentarse en otro rincón de casa. Son cambios sencillos, pero despiertan la mente y nos recuerdan que la vida no tiene por qué ser siempre igual. La curiosidad es una gran aliada de la pasión.

Otra lección importante ha sido permitirme aprender sin presión. Probar algo nuevo, aunque no se me dé bien, me devuelve la ilusión. Y rodearme —aunque sea a través de libros o personas afines— de gente creativa y entusiasta, me inspira más de lo que imaginaba. La pasión también se contagia.

Eso sí, he comprendido que cuando la motivación desaparece, muchas veces no es falta de interés, sino agotamiento. Escucharnos, descansar, bajar el nivel de exigencia y cuidar el cuerpo y las emociones es imprescindible. La creatividad necesita calma para florecer.

Y, por último, algo que no siempre hacemos: reconocer lo que sí estamos haciendo bien. Celebrar lo pequeño, lo cotidiano, lo imperfecto. Porque la pasión no llega de golpe; se construye despacio, con constancia y una mirada amable hacia una misma.

Al final, mantener la creatividad y la pasión en la vida diaria es un acto de amor propio. Una forma de decirnos, cada día, que seguimos aquí, vivas, curiosas y con ganas de seguir creando nuestro propio camino.

Besos, Benny 


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